#EnPrimeraPersona | Blog d’Especialista Municipal Voluntari/ària

Blog de Clara Larrauri Escamilla, empadronada a València, qui ha compartit durant el mes d’agost de 2022 coneixements de violí a Santiago de Chiquitos (Bolívia) junt amb l’ONGD Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (CEPAD)

El día 3 de agosto llegué a Santiago después de un trayecto en avión de 10 h y otras tantas horas en coche cruzando el norte de la región de Santa Cruz, pasando por comunidades tan emblemáticas como Okinawa Uno. Un asentamiento de japoneses en Bolivia. La región de Santa Cruz, ciudad más oriental de Bolivia, constituye la sede de las misiones Jesuíticas de los Chiquitos, o Chiquitana. Aquí estaba mi destino.

Santiago de Chiquitos, además de ser un pueblo con más de 200 años de antigüedad, cuenta con unos habitantes muy orgullosos de su tierra y caracterizados por varias cosas: el amor y defensa incondicional a la naturaleza y su patrimonio, la amabilidad de su vecindario acostumbrado a recibir turistas de todas las nacionalidades y su amplia tradición musical. Para suerte y disfrute mío se me ofreció alojarme con un compañero de la escuela de música, el pianista y profesor de coro y teclados, Federico Aguilar, así como su esposa Elena Quiñonez y su pequeña hijita de 2 años, Anita. La casa y el lugar, un espacio precioso, antiguo lugar de residencia del clero, para compartir largas conversaciones y disfrutar de la compañía de una familia pacífica y con mucho amor. En fin, un hogar inmejorable para mi estancia en Santiago.

El primer día conseguí reunirme con el director de la escuela, Pedro Barrios, y el profesor de violín, Jarol Suárez. Además de diversas ideas de planificación y actividades, durante mi estancia, surgió la idea de realizar un concierto entre profesores como herramienta para motivar a los y las estudiantes de la escuela a seguir mejorándose como instrumentistas. No lo pensamos dos veces y el mismo día de la reunión comenzamos dichos ensayos. Creo que el poder haber comenzado compartiendo repertorio juntos y juntas creo un puente de unión y entendimiento a través de la música inmejorable. Las dos personas docentes, grandes instrumentistas.

Los días comenzaron a sucederse, a través de mi asistencia y colaboración en las clases de solfeo y orquesta infantiles (entre 4 y 10 años) en las que conversaba con el profesor Jarol Suárez sobre integrar diferentes metodologías y dinamizar las actividades. La orquesta juvenil que comenzaba a desarrollar una técnica más pulida del instrumento y la orquesta más avanzada (entre 15 y 20 años) que ya abordaban piezas de una dificultad técnica y musical muy interesante. El repertorio, Sibelius, Vivaldi, Purcell, Tchaikovski, entre otros. Además del repertorio único y característico de la Chiquitana, aquel barroco europeo que los Jesuitas adaptaron a las tradiciones y lenguaje de los chiquitanos y las chiquitanas. Aquel que los y las estudiantes practican desde su infancia y desarrollan un amplio conocimiento y experiencia en el repertorio barroco.

Clara Larrauri Escamilla.