#EnPrimeraPersona #TuFasPaper | Blog de Marta Pérez Ortiz, periodista de la Fundación General de la Universitat de València y vecina de Paiporta. Cooperante técnica, en el ámbito de la comunicación, durante un mes, mediante la XIII Edición del proyecto “Especialista Municipal Voluntario/a” de 2026 del Fons Valencià per la Solidaritat, en la ciudad de Sucre (Bolivia), junto con la contraparte local Centro Juana Azurduy (CJA).

Decir “Las Juanas” en Sucre es hablar de empoderamiento, de anticolonialismo, de despatriarcalización, de compromiso social y de lucha política. Pero también es hablar de mujeres que llevan décadas trabajando para transformar su realidad y de jóvenes que quieren participar, tomar la palabra y decidir sobre su propio futuro.

Allá donde digas “Las Juanas” en Sucre, e incluso más allá de la capital constitucional de Bolivia, son muchos y muchas quienes conocen su nombre y su labor. Desde hace años, el Centro Juana Azurduy (CJA) trabaja por la defensa de los derechos de las mujeres y por la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Una labor que, además, incorpora a las nuevas generaciones, convencidos de que la juventud no puede quedar al margen de la vida pública y política del país.

Y si algo caracteriza a “Las Juanas”, además de su compromiso, es la forma en la que acogen a quienes llegan de fuera. La bienvenida no puede ser más cálida y afectuosa. Desde el primer día, la sensación es la de estar entrando en un espacio en el que, pese a las diferencias culturales y a los kilómetros que separan Bolivia de España, resulta fácil sentirse parte del equipo.

Mi trabajo durante estas semanas se ha centrado precisamente en acompañarlas en uno de los ámbitos que considero fundamentales para cualquier organización: la comunicación. He trabajado en el diseño de una estrategia de comunicación que permita ordenar, definir y reforzar la manera en la que el Centro cuenta lo que hace y llega a sus diferentes públicos.

Es un trabajo que, en ocasiones, puede parecer alejado de las grandes palabras con las que definimos la labor de una organización como el Centro Juana Azurduy. Pero comunicar también es hacer política. Es decidir qué historias se cuentan, quién tiene voz, cómo se representa a las mujeres y qué imagen se proyecta de una organización y de las personas a las que acompaña. Y, sobre todo, es conseguir que el trabajo que se hace llegue más lejos.

Durante este mes, además de conocer el funcionamiento del Centro y de trabajar junto a su equipo, he tenido la oportunidad de conocer un poco mejor Sucre y Bolivia.

La ciudad en agosto -pleno invierno en el hemisferio Sur- está llena de vida. Sucre es una ciudad estudiantil y universitaria y basta con salir a la calle para comprobarlo. Recorrer la calle Junín o la Loa significa cruzarse constantemente con decenas de estudiantes uniformados que van o vuelven de sus escuelas. A la hora de comer, las calles vuelven a llenarse de gente y la ciudad parece seguir su propio ritmo.

El Mercado Central es, probablemente, uno de los mejores lugares para entender ese ritmo. Es el corazón cotidiano de Sucre: cientos de puestos de ropa, calzado, fruta y verdura, carne, comida preparada y todo tipo de productos se mezclan con el ir y venir constante de quienes hacen allí sus compras.

Sucre es también la ciudad del chocolate. Y eso se nota en las colas que, día tras día, se forman frente a las tiendas de Chocolates Para Ti. También es habitual cruzarse con turistas que hacen parada en esta ciudad, considerada por los bolivianos como la capital constitucional del país, atraídos por su arquitectura, su historia y por ese ritmo tranquilo que parece convivir con la actividad constante de sus calles.

Pero, por encima de todo, esta estancia ha sido una experiencia de personas. Me llevo el recuerdo de un equipo que me ha abierto las puertas de su casa y de su trabajo, de conversaciones, aprendizajes y momentos compartidos. Me llevo también la oportunidad de haber podido aportar algo desde mi experiencia profesional y, al mismo tiempo, de haber aprendido mucho de una realidad que, aunque pueda parecer distante, plantea desafíos y preguntas que nos son mucho más cercanos de lo que pensamos.

Este voluntariado ha sido mucho más que una experiencia profesional. Ha sido una experiencia vital. Me llevo aprendizajes profesionales, pero sobre todo me llevo personas, conversaciones, lugares y pequeñas escenas cotidianas que seguramente seguirán acompañándome cuando vuelva a casa. Me llevo también la certeza de que comunicar no consiste únicamente en contar lo que una organización hace, sino en ayudar a que su trabajo tenga más voz, más alcance y más capacidad para transformar.

Y, sobre todo, me llevo a “Las Juanas”. A esas mujeres que trabajan, luchan, cuestionan y siguen abriendo espacios para que otras mujeres y jóvenes puedan tomar la palabra y decidir sobre su propio futuro.

Marta Pérez Ortiz

La XII Edición del proyecto de cooperación técnica “Especialista Municipal Voluntario/a” del año 2026 del Fons Valencià per la Solidaritat cuenta con la cofinanciación de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación del Gobierno de España, y con las colaboraciones de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP) y de la Confederación de Fondos de Cooperación y Solidaridad (CONFOCOS), de la cual forma parte el Fons Valencià.